domingo, 27 de febrero de 2011

Asturias y Orwell

No me acuerdo si fue el martes o el jueves, pero en clase alguien menciono que todos los habitantes en la ciudad eran como bultos sin identidad. La gente no es nadie si el Señor Presidente no dice que son alguien. Esto fue algo que no note leyendo la primer parte, pero después de esa discusión en clase lo pensé mucho leyendo la segunda parte. Por lo general esta novela me recuerda mucho a la novela de Orwell 1984. En ambas novelas hay un estado omnipresente controlado por un "superhombre", por usar las palabras de Nietzsche. La sociedad esta dividida entre aquellos cercanos al régimen y el resto de las masas populares sin importancia ni personalidad. 
En 1984 Winston Smith toma el papel de Miguel Cara de Ángel como el personaje que intenta recobrar su individualidad fuera del poder estatal. Cara de Ángel no pudo describir su existencia en mejor forma cuando dijo "pienso con la cabeza del Señor Presidente, luego existo". 
Esta frase resume la misión del poder dictatorial del Señor Presidente. Tal como el Hermano Mayor lo hacia en su utopía, el Señor Presidente usa la violencia y el miedo para borrar la personalidad, la individualidad y la existencia del ser. Nadie es nada si el Señor Presidente no lo aprueba. El hecho de que Cara de Ángel no haya sido asesinado en el puerto dice mucho sobre el régimen. El calabozo en el que Cara de Ángel fue encarcelado tiene la misma función que la Habitación 101 en el mundo Orwelliano. En el calabozo Cara de Ángel pierde su individualidad y su cordura. Es la forma en que el régimen establece su omnipotencia hasta el ultimo minuto de vida. En la habitación 101 Winston Smith acepta que la única verdad que puede existir es aquella escrita por el Partido. En la celda numero 17 Cara de Ángel pierde toda esperanza, toda voluntad. Es el poder psicológico del régimen que mata a Cara de Ángel, no la violencia. 

2 comentarios:

  1. Tienes razón en esta comparación. Ahora me has dejado pensando en Julia y Camila, también en Goldstein

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  2. He pensado la misma cosa al leer toda la novela! Y Cara de Angel también me hizo pensar en Winston Smith. Pienso que utilizar la ficcion, o por lo menos el juego entre la realidad y el sueno, es una buena manera para denunciar un regimen dictatorial, y sobre todo para que este acusion sea general.

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